{"id":7766,"date":"2024-10-20T06:00:00","date_gmt":"2024-10-20T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/fervent-brahmagupta.135-125-119-145.plesk.page\/?p=7766"},"modified":"2026-08-21T11:51:47","modified_gmt":"2026-08-21T11:51:47","slug":"el-libano-se-transforma-en-un-pais-sometido-a-la-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fervent-brahmagupta.135-125-119-145.plesk.page\/ca\/el-libano-se-transforma-en-un-pais-sometido-a-la-guerra\/","title":{"rendered":"El L\u00edban es transforma en un pa\u00eds sotm\u00e8s a la guerra"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading has-black-color has-text-color\">La poblaci\u00f3n trata de adaptarse a esta nueva realidad b\u00e9lica en un Beirut desbordado por la llegada de decenas de miles de personas desplazadas de todo el pa\u00eds<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre los escombros, quedan restos de vidas quebradas. Una olla abollada, un vestidito de tul y lentejuelas, jirones de alegre ropa estampada, un servilletero vac\u00edo, cojines burdeos en una sola pieza, o una mu\u00f1eca boca abajo. A todos esos pedazos de cotidianidad los cubre una fina capa de polvo gris. En el aire, estas part\u00edculas contaminan las gargantas de aquellos que se paran a admirar las ruinas. <strong>\u201cTodo ha desaparecido, ya no queda nada\u201d<\/strong>, lamenta una mujer frente a los restos de su casa. Su mirada perdida se mantiene instalada en el boquete que el misil israel\u00ed dej\u00f3 en su fachada, desnudando el interior de una intimidad construida a lo largo de toda su existencia. \u201cMam\u00e1, \u00a1espera!\u201d, grita su hija desde el interior del edificio. \u201c\u00a1Ven! Han encontrado algo\u201d, afirma se\u00f1alando una enorme bolsa de pl\u00e1stico llena de ropa te\u00f1ida de gris. \u201cEsto lo lavamos y ya est\u00e1\u201d, celebra, mientras a su madre se le escapa una sonrisa de felicidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cogidas del brazo, madre e hija abandonan su barrio pisando los escombros del edificio residencial que sol\u00edan ver desde su ventana. <strong>\u201cNosotras no est\u00e1bamos en casa, as\u00ed que, por suerte, estamos bien, pero nuestros vecinos han muerto, \u00bfqu\u00e9 se supone que tenemos que hacer ahora?\u201d<\/strong>, se pregunta la mayor de estas mujeres que prefiere no revelar su nombre a la prensa. Dentro de esa bolsa, rasgada por la violencia israel\u00ed, entre los pliegues de la ropa, a\u00fan sobrevive una realidad ya extinta. En el barrio beirut\u00ed de Basta, los recuerdos intactos salvados del polvo gris suponen un viaje al pasado inmediato. Ese pasado de hace apenas d\u00edas en que la guerra no hab\u00eda alcanzado sus hogares. Ahora, en cambio, Beirut es una ciudad en guerra, una ciudad sometida a la guerra. Igual que gran parte del L\u00edbano, subyugado a los bombardeos israel\u00edes que ya han matado a 1.700 personas en menos de un mes.<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse has-text-align-left\">Beirut es una ciudad en guerra, una ciudad sometida a la guerra<br><\/pre>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un simple paseo por Beirut \u2013capital siempre cosmopolita y diversa\u2013 pone de manifiesto su reciente transformaci\u00f3n. En apenas d\u00edas, los espacios se han desvirtuado. Cuando el pasado 23 de septiembre Israel intensific\u00f3 su campa\u00f1a de bombardeos sobre el sur y el este del L\u00edbano, en zonas con supuesta presencia de la milicia libanesa Hizbul\u00e1, decenas de miles de personas abandonaron sus hogares. Unas 550 no llegaron a tiempo y perdieron la vida ese mismo d\u00eda. <strong>El 23 de septiembre de 2024 se convirti\u00f3 en la jornada m\u00e1s letal desde la guerra civil libanesa (1975-1990) y la m\u00e1s mort\u00edfera en 76 a\u00f1os de conflicto entre L\u00edbano e Israel<\/strong>. Desde entonces, 1,2 millones de personas, una quinta parte de la poblaci\u00f3n, han escapado en el mayor movimiento de desplazamiento de la historia del pa\u00eds de los cedros.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/fervent-brahmagupta.135-125-119-145.plesk.page\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/010.-Vestit-entre-les-runes-scaled-2.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/fervent-brahmagupta.135-125-119-145.plesk.page\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/010.-Vestit-entre-les-runes-scaled-2-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7780\" srcset=\"https:\/\/fervent-brahmagupta.135-125-119-145.plesk.page\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/010.-Vestit-entre-les-runes-scaled-2-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/fervent-brahmagupta.135-125-119-145.plesk.page\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/010.-Vestit-entre-les-runes-scaled-2-300x200.jpg 300w, https:\/\/fervent-brahmagupta.135-125-119-145.plesk.page\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/010.-Vestit-entre-les-runes-scaled-2-768x512.jpg 768w, https:\/\/fervent-brahmagupta.135-125-119-145.plesk.page\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/010.-Vestit-entre-les-runes-scaled-2-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/fervent-brahmagupta.135-125-119-145.plesk.page\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/010.-Vestit-entre-les-runes-scaled-2-18x12.jpg 18w, https:\/\/fervent-brahmagupta.135-125-119-145.plesk.page\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/010.-Vestit-entre-les-runes-scaled-2-600x400.jpg 600w, https:\/\/fervent-brahmagupta.135-125-119-145.plesk.page\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/010.-Vestit-entre-les-runes-scaled-2.jpg 1600w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Vestido infantil entre las ruinas del ataque a un edificio residencial en el barrio de Basta, en el centro de Beirut<\/em>. | Andrea L\u00f3pez-Tom\u00e0s<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mayor\u00eda huyeron hacia Beirut y otras localidades del norte del L\u00edbano. \u201cMi familia y yo tardamos 15 horas en llegar hasta Beirut\u201d, explica Haji, de Maroun El Ras, a 125 kil\u00f3metros de la capital y a apenas metros de territorio israel\u00ed. En circunstancias normales, hubieran tardado dos horas y cuarto en alcanzar esta ciudad. <strong>\u201cMi casa ha quedado completamente destrozada\u201d, explicaba este chico de 12 a\u00f1os horas despu\u00e9s de llegar a su nuevo refugio<\/strong>, una escuela de hosteler\u00eda en Dekuane, a las afueras de la capital, que ha reconvertido sus aulas en habitaciones para familias enteras. Pero, a medida que ha ido aumentando la violencia, que Israel intensifica sus ataques a lo largo y ancho del territorio liban\u00e9s, cada vez son menos las privilegiadas que pueden contar con un techo sobre sus cabezas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchas de las nuevas personas desplazadas, especialmente aquellas venidas de los suburbios sure\u00f1os de Beirut \u2013conocidos como Dahiyeh, suburbio en \u00e1rabe\u2013, no tienen otra opci\u00f3n que dormir a la intemperie. La gran mayor\u00eda provienen de suburbios predominantemente chi\u00edtas controlados por Hizbul\u00e1, y huyen a barrios cristianos o sun\u00edes, te\u00f3ricamente m\u00e1s seguros. <strong>M\u00e1s de 800 de los aproximadamente 1.000 refugios abiertos por el gobierno liban\u00e9s est\u00e1n al l\u00edmite de su capacidad<\/strong>. Por eso, Beirut se ha llenado de familias desperdigadas por todo su reducido espacio p\u00fablico. En los parques y las plazas pasan las horas ni\u00f1as, mujeres, hombres y mayores. \u201cNo queremos otra cosa que regresar a nuestros hogares\u201d, pide Nour Sabbah, oriunda de Dahiye. \u201cNo queremos depender de los dem\u00e1s, queremos ser iguales\u201d, implora esta mujer de 69 a\u00f1os, reclamando la dignidad que la guerra trata de arrebatarle. Hace 11 d\u00edas que no se ducha. Tras dormir las dos primeras noches en el paseo mar\u00edtimo de Beirut, ahora se ha trasladado a un edificio abandonado de la c\u00e9ntrica Plaza de los M\u00e1rtires con su hijo, su nuera y su nieto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a un exclusivo caf\u00e9 del <em>downtown<\/em> beirut\u00ed, <strong>decenas de refugiados sirios y trabajadoras dom\u00e9sticas migrantes aprovechaban cada cent\u00edmetro de hierba para pasar sus d\u00edas<\/strong>. Sobre sus cabezas, un dron israel\u00ed zumba a todas horas. \u201cHu\u00edmos de la guerra en nuestro pa\u00eds para acabar en la de otro pa\u00eds que nunca nos ha querido\u201d, lamenta la siria Marie. \u201cAntes ya ten\u00edamos problemas para pagar el alquiler, pero ahora no tenemos absolutamente nada\u201d, afirma, aferrando con fuerza su bolso, lo \u00fanico que se pudo llevar de su casa en Dahiyeh durante su hu\u00edda acelerada. Dos d\u00edas despu\u00e9s de esta conversaci\u00f3n, ya no quedaba ni rastro de todas esas personas en el peque\u00f1o jard\u00edn de este exclusivo barrio beirut\u00ed. El alambre de espino que rodea todos sus accesos es una muestra m\u00e1s de la rapidez con la que se ha agotado la solidaridad libanesa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/fervent-brahmagupta.135-125-119-145.plesk.page\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/027.-Gent-fugint-a-SA_ria-scaled-1.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/fervent-brahmagupta.135-125-119-145.plesk.page\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/027.-Gent-fugint-a-SA_ria-scaled-1-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7781\" srcset=\"https:\/\/fervent-brahmagupta.135-125-119-145.plesk.page\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/027.-Gent-fugint-a-SA_ria-scaled-1-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/fervent-brahmagupta.135-125-119-145.plesk.page\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/027.-Gent-fugint-a-SA_ria-scaled-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/fervent-brahmagupta.135-125-119-145.plesk.page\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/027.-Gent-fugint-a-SA_ria-scaled-1-768x512.jpg 768w, https:\/\/fervent-brahmagupta.135-125-119-145.plesk.page\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/027.-Gent-fugint-a-SA_ria-scaled-1-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/fervent-brahmagupta.135-125-119-145.plesk.page\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/027.-Gent-fugint-a-SA_ria-scaled-1-18x12.jpg 18w, https:\/\/fervent-brahmagupta.135-125-119-145.plesk.page\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/027.-Gent-fugint-a-SA_ria-scaled-1-600x400.jpg 600w, https:\/\/fervent-brahmagupta.135-125-119-145.plesk.page\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/027.-Gent-fugint-a-SA_ria-scaled-1.jpg 1600w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Gente huyendo a Siria a trav\u00e9s de un cr\u00e1ter provocado por un misil israel\u00ed en la frontera terrestre entre el L\u00edbano y Siria<\/em>. | Andrea L\u00f3pez-Tom\u00e0s<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">D\u00eda a d\u00eda, hora a hora, Beirut contin\u00faa cambiando. Igual que la vida de miles de personas en todo el L\u00edbano. Desde las que han hu\u00eddo del pa\u00eds por cualquier v\u00eda \u2013opciones hay para todos los bolsillos por tierra, mar o aire\u2013 hasta las que no han tenido m\u00e1s remedio que quedarse para acabar malviviendo en espacios ajenos, pasando por aquellas que han decidido cerrar sus negocios o cambiar su rutina para entregarse a la respuesta nacional de ayuda a los desplazados. \u201cTodo el mundo est\u00e1 intentando hacer lo posible por aportar algo en esta situaci\u00f3n en la que nos encontramos, porque nos da un poco de consuelo quedarnos aqu\u00ed todo el d\u00eda, trabajando para quienes nos necesita en estos tiempos dif\u00edciles\u201d, explica Jenny Tahebo, la gerente de operaciones de Nation Station. Esta gasolinera abandonada reconvertida en cocina comunitaria durante la explosi\u00f3n del puerto de Beirut en el 2020 ha pasado a cocinar un millar de comidas a la semana para el vecindario a 3.000 al d\u00eda para repartir de forma gratuita entre la poblaci\u00f3n desplazada.<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse has-text-align-left\">\"Hu\u00edmos de la guerra en nuestro pa\u00eds para acabar en la de otro pa\u00eds que nunca nos ha querido\"<br><\/pre>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cVamos al d\u00eda\u201d, reconoce Ziad, que ha decidido cerrar su exclusivo restaurante para cocinar para los desplazados. De alguna forma, el pa\u00eds de los cedros intenta adaptarse a esta nueva normalidad constantemente cambiante. Barrios como Basta, en el centro de Beirut, y sin control de Hizbul\u00e1, de repente son blanco de los ataques israel\u00edes. Pero no s\u00f3lo eso. El campo de batalla decidido por Tel Aviv se ha expandido con bombardeos en el centro y el norte del L\u00edbano, que arrasan, sobre todo, con vidas civiles sin explicaci\u00f3n alguna. Incluso las tropas de la misi\u00f3n de paz de Naciones Unidas (FPNUL) en el sur del L\u00edbano han sido atacadas por los tanques hebreos, provocando una veintena de heridos en la \u00faltima semana. <strong>A diario, las libanesas son testigos, como lo fueron en su momento las gazat\u00edes, de c\u00f3mo Israel cruza l\u00edneas rojas sin ning\u00fan reproche<\/strong> por parte de sus aliados o la comunidad internacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras el L\u00edbano busca adaptarse a la nueva realidad b\u00e9lica entre sus fronteras, la poblaci\u00f3n mira con pesimismo el futuro. \u201cEl pueblo no quiere la guerra, pero la guerra no sucede simplemente\u201d, afirma Has\u00e1n, conductor de autobuses oriundo del sur del L\u00edbano pero residente en Beirut. \u201cMira a los pa\u00edses: Estados Unidos, Israel e Ir\u00e1n, ellos son los due\u00f1os de nuestro destino\u201d, denuncia. \u201c[Los israel\u00edes] empiezan gradualmente, pero har\u00e1n lo mismo que en Gaza, ya est\u00e1n atacando hospitales y han matado a [un centenar de] ni\u00f1os en el L\u00edbano\u201d, denuncia Has\u00e1n, que prefiere no compartir su nombre completo. Ante la impunidad con la que ha avanzado <strong>la guerra genocida israel\u00ed contra Gaza \u2013ya van m\u00e1s de 42.220 muertos <\/strong>y la completa destrucci\u00f3n de toda infraestructura civil que sea signo de vida\u2013, a las libanesas no les queda otra que esperar y tratar de ponerse a salvo. Ir al d\u00eda les evita pensar en un futuro que tal vez nunca llegue a ser.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La poblaci\u00f3n trata de adaptarse a esta nueva realidad b\u00e9lica en un Beirut desbordado por la llegada de decenas de miles de personas desplazadas de todo el pa\u00eds Entre los escombros, quedan restos de vidas quebradas. 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